escoria
Cuando no se siente la brisa es porque algo nos ahoga y nos deja inermes. Cuando algo nos quita la respiración es cuando la desesperación imbuye cada miligramo de sangre. Así me sentí yo cuando escuché la maligna historia, cuando sentí que mi oido se mojaba con aquel conjunto de acontecimientos es porque se adelantaron mis acontecimientos y sentía las manos perversas de aquel personaje que sin escrupulos llevó su maldad y repugnancia al acto más deplorable. Provocó mi odio y el cagarme la vida.
