JOTEO
En la acera se acerca el desconocido y conversamos de todo, de los pañuelos Dualette, de la caspa y de verduras, de aburrida contesté todas las preguntas, es que el letargo del verano santiaguino te hace hacer cosas que en estado normal no harías jamás. Es raro sentir en un momento que una persona te habla como si te conociera de siempre- barsa creo yo- la confianza se la da él inmediatamente, con el paso de la edad hay muchas más distancias con un desconocido pero por no ser tan pesado se contesta. Es graciosa esa cara de interés superficial (o mas bien esa cara de ojos de huevo frito) que ponen las personas cuando conocen a alguien nuevo, esos ojos levemente desorbitados y asintiendo con entusiasmo la cabeza. Con el tiempo esos gestos desaparecen, las miradas ya no son a los ojos sino que a las vitrinas, a las revistas llamativas, a los perros y a los gatos callejeros, sólo los temas que interesan se recuerdan. Si se va a tomar un helado, es sin conversación, hay grandes silencios y alusiones a lo sabroso del helado. Los hobbies fueron desapareciendo también, y ya simplemente se convirtieron en zombies.
