Friday, May 12, 2006

JOTEO

En la acera se acerca el desconocido y conversamos de todo, de los pañuelos Dualette, de la caspa y de verduras, de aburrida contesté todas las preguntas, es que el letargo del verano santiaguino te hace hacer cosas que en estado normal no harías jamás. Es raro sentir en un momento que una persona te habla como si te conociera de siempre- barsa creo yo- la confianza se la da él inmediatamente, con el paso de la edad hay muchas más distancias con un desconocido pero por no ser tan pesado se contesta. Es graciosa esa cara de interés superficial (o mas bien esa cara de ojos de huevo frito) que ponen las personas cuando conocen a alguien nuevo, esos ojos levemente desorbitados y asintiendo con entusiasmo la cabeza. Con el tiempo esos gestos desaparecen, las miradas ya no son a los ojos sino que a las vitrinas, a las revistas llamativas, a los perros y a los gatos callejeros, sólo los temas que interesan se recuerdan. Si se va a tomar un helado, es sin conversación, hay grandes silencios y alusiones a lo sabroso del helado. Los hobbies fueron desapareciendo también, y ya simplemente se convirtieron en zombies.

Thursday, May 04, 2006

El Código Da Vinci

No se que hacen los italianos metidos en el mundo vertiginoso de la industria electrónica. Me los imagino, de muy mala fuente claro, mucho más calmados, cantando oh sole mio en una góndola o caminando entre las estatuas del renacimiento. La compañía Olivetti siempre me ha sonado un poco, pero no mas digamos que “de nombre”, porque nunca he tenido algun aparato Olivetti (y la lista es larga) en la casa o el trabajo como para intrusear un rato.
La historia es curiosa, un amigo un día desempolvando su baúl de los recuerdos, encontró la cosa más refinadamente inútil que he visto: una PDA Olivetti Da Vinci.
Sin dudarlo ni por un momento me la regaló. Traía una base con la que podía conectarse mediante una puerta serial al PC donde un terrorífico software permitía administrar las funciones de agenda y almacenamiento. Pero aún hay más. ¿Acaso nunca soñaron con escribir con el lápiz magnético directo sobre la pantalla del bicho y que éste reconociera su caligrafía de octavo básico para transformarla en un flamante archivo txt?. La solución de Olivetti al problemilla de la caligrafía fue digna del celebrado Leonardo. En la tapa de la Olivetti Da Vinci se escondía la solución, una especie de alfabeto de la máquina que el usuario tendría que aprender a reproducir a la perfección con el lápiz magnético para que el procesador de texto lo reconociera. Después del chasco y la increíble voracidad con que consumía la pila AAA, Duracell por cierto y nada barata, el triste ejemplar de ese mal intento de de la empresa italiana acabó en deremate.cl por unas criollas diez lucas.